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La visión de la "Storta"
   

La Visión de la Storta ha sido profusamente representada en diversos ciclos sobre la vida de nuestro Ignacio. Y estando un día, algunas millas antes de llegar a Roma, en una iglesia, y haciendo oración, sintió tal mutación en su alma y vio tan claramente que Dios Padre le ponía con Cristo, su Hijo, que no tendría ánimo para dudar de esto, sino que Dios Padre le ponía con su Hijo" (Autobiografía 96). Con estas palabras, Luis Gonzáles de Cámara, primer biógrafo de San Ignacio de Loyola (1491-1556), nos cuenta esta experiencia sublime. Junto a Diego Laínez (1512-1565) y al Beato Pedro Fabro (1506-1546), el santo se dirigía a Roma cuando, a unos kilómetros de la ciudad eterna, los tres peregrinos hicieron un descanso en un lugar conocido como "La Storta" (el cruce). En aquel lugar había una pequeña ermita donde Ignacio entró a orar. La gracia le fue concedida plenamente en ese instante con una visión del Padre y del Hijo.

A diferencia de la pintura de Valdés Leal que se halla en San Pedro de Lima y se encuentra dentro de la estética sevillana, el cuadro de Diego la Puente se vincula a la Tradición Flamenca. Por ello se muestra ajena a la práctica mestiza de la pintura del sur peruano. Esta constatación muestra el lento proceso de asimilación estética que se desarrolló a lo largo del virreinato. También, la diversidad de escuelas que compartían el mismo tiempo, lo que evidencia una pluralidad de estilos artísticos que potencialmente se podrían fusionar.

El destino de esta pintura es evidente. Trata de documentar un pasaje de la vida de San Ignacio. La profusión de elementos cromáticos y el tipo de delineado de las figuras, le confiere dinamismo a la composición. Ante Ignacio se presenta la Santísima Trinidad con símbolos reconocidos, mientras los ángeles realzan la gloria del momento. El artista logra, con oficio, establecer una comunicación directa con el espectador - creyente. La teofanía de la Storta es fácilmente asumida y reconoce, en el rostro intenso de Ignacio, la trascendencia del instante. Este lienzo se encuentra en la antigua sacristía, hoy capilla de San Ignacio, acompañada de varias composiciones de Bernardo Bitti y de su escuela.

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UNIVERSIDAD ANTONIO RUIZ DE MONTOYA - Programa de Humanidades
 
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