Esta imagen anónima, posiblemente de fines del siglo XVII o comienzos del siglo XVIII, muestra a la Virgen del Carmen y a San Ignacio prestando auxilio a las almas del purgatorio. La tradición cuenta que la Virgen prometió salvar a todas las ánimas del purgatorio que hayan vestido su escapulario en vida. Por esta razón, en la iconografía de la Virgen del Carmen, ésta es representada con la insignia del Carmelo. El culto a esta advocación mariana es muy extendido en España, Argentina, Chile y Perú. En el caso peruano, la tradición popular la ha convertido en Alcaldesa Perpetua de la ciudad de Lima y en patrona de la música criolla, siendo su fiesta el 16 de julio. Asimismo, el culto a la Virgen del Carmelo fue el punto de origen de la Orden Carmelita que tiene santos de la envergadura de Santa Teresa de Ávila (1515-1582) y San Juan de la Cruz (1542-1591), ambos contemporáneos a nuestro Ignacio.
La composición del cuadro enfatiza la labor de salvación conjunta entre la Virgen e Ignacio. Las imágenes se hallan en movimiento, lo que indica acción, labor. La santidad no sólo precisa de contemplación. También es práctica eficaz, auxilio y disposición de servicio. La actitud de San Ignacio es elocuente, extiende sus brazos en señal de apertura y cercanía, se inclina aproximándose a los sufrientes casi al nivel de éstos. Es una muestra de santidad encarnada en la cercanía. La mujer eleva sus brazos, confiada de la misericordia de Ignacio. La Virgen asiste al suceso mirando con dulzura, atenta a lo que acontece, guiando a San Ignacio en su labor. No debiera extrañarnos esta presencia mariana tan definida. Como sabemos, la primera visión religiosa que tuvo nuestro santo fue la aparición de la Virgen y del Niño.
En otro plano, el entorno de este lienzo posee un poderoso sentido onírico. La luz esfumada e iluminada en tonalidades varias, es mostrada con maestría y nos introduce a lo sobrenatural del suceso. Se percibe una dimensión manifiestamente mística que, sin embargo, no se aleja del dolor humano. Esta teología del claroscuro, que dinamiza espacios y vincula realidades, hace todavía más conmovedor lo que busca representar este óleo. |